Un Encuentro Esperado (Parte 2)
La llamada del Encuentro.- …tome el celular que se encontraba en la cama, junto al lado mío donde trabajaba con la página web.
—Aloo— conteste.
—Hola, ¿Cómo estás?— me dijo ella con una voz que sentí en calma y con una chispa alegre, quizás por estar cerquita de su gente, que tenía algunos meses que no veía.
—Bien ¿y tu?— quizás, la razón de su llamada y el no dar tiempo a escuchar la pregunta no supe como estaba.
—Bien...¿Qué piensas hacer mañana?— me pregunto. Al tiempo que mis ojos se aclaraban, respondí y pregunte al mismo tiempo.
—Ir al negocio… ¿Por qué... quieres que nos veamos mañana?—
—Si no vas hacer nada— me dijo.
No lo pensé dos veces, y le dije que si…. que Siiii iría a verle, a conocer a esa gran persona que lleno un inmenso vacío en mi corazón. No tendría problemas en ir, aun tenga que hacer lo que sea. Mi mente viajo por el tiempo, recordando aquellos momentos similares a esta llamada y que lamentare por toda mi vida de no poder cumplir. Esa vez tenia la gran oportunidad de mi vida con solo decir que SI, de conocerle por primera vez, físicamente, de dejar las cosas que me lo impedían atrás, pero me sentía impuro y al mismo tiempo egoísta si lanzaba el SÍ.
Esta vez fue diferente. Seguimos hablando, y de paso suministrándome su nuevo número de teléfono que su madre había puesto a su disposición mientras permanezca en el país.
Cuando la llamada concluyo, salí sin darme cuenta al patio, quizás la tensión la sorpresa de la llamada y lo que implicaba la misma. Era algo súper especial.
Pensé en mil cosas esa noche, tenía largos días que había ido a recortarme, y lo recomendable era hacerlo, pero no había tiempo, una frase que ella me decía se apodero de mi. —se tu, se como eres— y la misma sirvió para otras cosas, como la elección entre los trapitos que tenía para vestir en ese encuentro.
Pensé en algún regalo, lo que me llego a la mente primero fue, comprar un ramo de flores de su tipo en la mañana, también se me ocurrió algún otro presente y tome un CD de temas del ayer, pero grabado con interpretes de hoy y me puse a dedicarlo.
Recordé que tenía otros compromisos para ese día que ya había prometido, enviar vía banco un dinero a dos excelentes personas. Quise hacerlo en la misma capital, acompañado de la princesita que conocería, pero decidí mejor hacerlo rápido en mi ciudad en la mañana.
Tengo que decir que esa noche se me hizo difícil dormir, recordando como sería ese histórico encuentro. Ya había comenzado por que se cumpliera parte de un sueño que hice y que detalle mucho mejor en cientos de historias que por las noches me invento.
Verle por primera vez en una tienda de Discos, salir caminando hacia el primer lugar donde vendan comida, salir de ahí e ir caminando en la calle dialogando y tomados de la mano hacia un lugarcito que quería conociera, donde una vez realice algunos cursitos por correspondencia de dibujo, allí enmarcaron pequeñas obras que yo hacia en trozos de papeles en aquellos tiempos, y lo exhibían al publico en ese lugar.
Salir de ahí y entrar a un lugar poco concurrido de personas donde hay unos banquitos entre una espesa sombra, donde cantan las aves y se percibe una sensación de paz. Allí estariamos hasta que avancen las horas.
Tenía el temor de que el sueño me venciera y sin querer molestar a mi madre que ya dormía, para que me despertara en la mañana.
Y pensando exactamente en lo que una vez ella me había dicho:
—No sé pero, pensar en que pudieras venir y tocar mi puerta….me lleno de emoción—
—Siempre he pensado que ese abrazo será largo y lleno de lágrimas... pondría mi cabeza en tu hombro...y no te soltaría hasta que se acaben todas las lágrimas.— Termino diciendo.
Con algunas lagrimas en mis ojos, inventando peros sin que ella lo supiera, solo dije.
—Sabes bebe, pase lo que pase, yo quiero verte… al menos eso… OISTE?—
Recordando esas hermosas palabras, me dormí al rededor de las 3:00am y cuando vine pestañar ya era de día y comenzará el relato de ese esperado miércoles 28 de febrero del 2007 en la parte número tres de esta historia.
—Aloo— conteste.
—Hola, ¿Cómo estás?— me dijo ella con una voz que sentí en calma y con una chispa alegre, quizás por estar cerquita de su gente, que tenía algunos meses que no veía.
—Bien ¿y tu?— quizás, la razón de su llamada y el no dar tiempo a escuchar la pregunta no supe como estaba.
—Bien...¿Qué piensas hacer mañana?— me pregunto. Al tiempo que mis ojos se aclaraban, respondí y pregunte al mismo tiempo.
—Ir al negocio… ¿Por qué... quieres que nos veamos mañana?—
—Si no vas hacer nada— me dijo.
No lo pensé dos veces, y le dije que si…. que Siiii iría a verle, a conocer a esa gran persona que lleno un inmenso vacío en mi corazón. No tendría problemas en ir, aun tenga que hacer lo que sea. Mi mente viajo por el tiempo, recordando aquellos momentos similares a esta llamada y que lamentare por toda mi vida de no poder cumplir. Esa vez tenia la gran oportunidad de mi vida con solo decir que SI, de conocerle por primera vez, físicamente, de dejar las cosas que me lo impedían atrás, pero me sentía impuro y al mismo tiempo egoísta si lanzaba el SÍ.Esta vez fue diferente. Seguimos hablando, y de paso suministrándome su nuevo número de teléfono que su madre había puesto a su disposición mientras permanezca en el país.
Cuando la llamada concluyo, salí sin darme cuenta al patio, quizás la tensión la sorpresa de la llamada y lo que implicaba la misma. Era algo súper especial.
Pensé en mil cosas esa noche, tenía largos días que había ido a recortarme, y lo recomendable era hacerlo, pero no había tiempo, una frase que ella me decía se apodero de mi. —se tu, se como eres— y la misma sirvió para otras cosas, como la elección entre los trapitos que tenía para vestir en ese encuentro.
Pensé en algún regalo, lo que me llego a la mente primero fue, comprar un ramo de flores de su tipo en la mañana, también se me ocurrió algún otro presente y tome un CD de temas del ayer, pero grabado con interpretes de hoy y me puse a dedicarlo.
Recordé que tenía otros compromisos para ese día que ya había prometido, enviar vía banco un dinero a dos excelentes personas. Quise hacerlo en la misma capital, acompañado de la princesita que conocería, pero decidí mejor hacerlo rápido en mi ciudad en la mañana.
Tengo que decir que esa noche se me hizo difícil dormir, recordando como sería ese histórico encuentro. Ya había comenzado por que se cumpliera parte de un sueño que hice y que detalle mucho mejor en cientos de historias que por las noches me invento.
Verle por primera vez en una tienda de Discos, salir caminando hacia el primer lugar donde vendan comida, salir de ahí e ir caminando en la calle dialogando y tomados de la mano hacia un lugarcito que quería conociera, donde una vez realice algunos cursitos por correspondencia de dibujo, allí enmarcaron pequeñas obras que yo hacia en trozos de papeles en aquellos tiempos, y lo exhibían al publico en ese lugar.
Salir de ahí y entrar a un lugar poco concurrido de personas donde hay unos banquitos entre una espesa sombra, donde cantan las aves y se percibe una sensación de paz. Allí estariamos hasta que avancen las horas.
Tenía el temor de que el sueño me venciera y sin querer molestar a mi madre que ya dormía, para que me despertara en la mañana.
Y pensando exactamente en lo que una vez ella me había dicho:
—No sé pero, pensar en que pudieras venir y tocar mi puerta….me lleno de emoción—
—Siempre he pensado que ese abrazo será largo y lleno de lágrimas... pondría mi cabeza en tu hombro...y no te soltaría hasta que se acaben todas las lágrimas.— Termino diciendo.
Con algunas lagrimas en mis ojos, inventando peros sin que ella lo supiera, solo dije.
—Sabes bebe, pase lo que pase, yo quiero verte… al menos eso… OISTE?—
Recordando esas hermosas palabras, me dormí al rededor de las 3:00am y cuando vine pestañar ya era de día y comenzará el relato de ese esperado miércoles 28 de febrero del 2007 en la parte número tres de esta historia.


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